Cuidado cómo se dicen las cosas.

by Eliécer Arias Sánchez | Posted on lunes, abril 17th, 2017

Hace algunos días el asistente técnico de la Selección Nacional, Luis Marín, tuvo un “safis” al calificar de mala manera al guardameta mexicano, Guillermo Ochoa, argumentado que el azteca no tiene el nivel de Keylor Navas y que el Tico es casi el mejor del mundo. Hasta ahí todo está muy bien y compartimos criterios.

Donde el tema cambia es cuando el exdefensa señala que Ochoa no le limpia ni los zapatos al guardameta del Real Madrid.

No tenía necesidad de bajar a ese nivel, tomado en cuenta que los señalamientos y comparaciones que se hicieron en contra de Keylor vinieron de un sector del periodismo amarillista y nefasto de medios mexicanos, y no de algún seleccionado, ni cuerpo técnico mexicano.

Dichosamente el guardameta de la Selección de México y del Granada español, respondió con guante blanco y mostró un comportamiento noble, educado y profesional, lo que muestra el nivel donde se encuentra y participa. El mexicano dejó claro que no es de meterse en polémicas.

“Escuché las declaraciones y las respeto, no tengo nada contra Luis Marín, talvez se dejó llevar por lo que dicen los medios, no tengo nada contra la gente de Costa Rica ni contra Keylor Navas, me gusta que le vaya bien. En Costa Rica me han tratado con mucho cariño y no tengo nada contra ellos. Lo que expresen los medios de mi país nunca va a ser mi sentir, ni mi opinión y nunca van a poder hablar por mí”, dijo con altura, Ochoa.

El auxiliar técnico de nuestra selección arremetió contra el buen portero azteca, que al igual que lo hizo Keylor en el Levante ahora lo hace Ochoa en el Granada, convertido en el segundo mejor guardameta en atajadas en el fútbol español. Me pareció muy bien que Luis saliera en defensa de Navas, pero no la forma despectiva e irrespetuosa que lo hizo.

Sorprendió, porque a Luis Marín no lo hemos conocido como “mala leche”.

La comparación que realizó por las críticas de algunos fanáticos periodistas mexicanos no alcanzan a justificarse por su posición en la Selección Nacional. Creo que el portero mexicano quien pudo haber descargado sapos y culebras contra el asistente técnico, demostró su profesionalismo como jugador, además del respeto por Keylor Navas y por nuestro fútbol.

Una lección que deben aprender muchos que se tiran sin paracaídas.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

About the Author