Otra violencia, la que faltaba.

by Eliécer Arias Sánchez | Posted on lunes, septiembre 18th, 2017

Una vez escuché decir en una charla al instructor de árbitros, Juan Soto París (QdDg), “si no quieren que los insulten, o que les pase algo no sean árbitros”. Era una manera de hacerles ver las dificultades que se iban a encontrar en su recorrido y la vocación que debían tener para encarar el futuro arbitral.

También les dijo; “a la cancha lleven otra mamá, la de ustedes déjenla en la casa, porque va a sobrar gente que se las recuerde”.

Ahora parece que las cosas han cambiado y son los árbitros quienes insultan a los jugadores. Son reiterados los casos en donde futbolistas denuncian ataques verbales. El fútbol no es en sí violento, pero entre todos hacemos que en ocasiones aparezcan comportamientos agresivos, deliberados e irracionales. Para mucha gente el fútbol no es un deporte, ya casi ni un espectáculo.

Creemos que es hora de parar intercambios de expresiones cargadas de exabruptos de un lado y de otro. La Comisión de Arbitraje debe atacar este serio problema que puede estallar con resultados impensados. Algunos árbitros necesitan charlas de tolerancia, eso sí, tampoco como dice el jugador florense, Esteban Ramírez, que los árbitros tienen que estar callados. Según mencionó Ramírez, el juez de línea lo llenó de epítetos y groserías y hasta retándole, el jugador se quejó con Henry Bejarano y este lo amenazó con expulsarlo.

Este tema no se puede manejar en la cancha, tiene que haber una comunicación directa del club a la Comisión de Arbitraje. Todos sabemos que del insulto a la agresión apenas hay un paso, y eso podría ocurrir en cualquier momento.

El futbolista cuenta con el atenuante que todos los fanáticos de su equipo le creen, caso contrario de los árbitros que no los dejan hablar, ni nadie sale en su defensa. Lo que venga como improperio del árbitro es inexcusable, pero tampoco se vale como me comentaba un reconocido árbitro de lo que les dicen los jugadores. “Por eso anda con un pito, porque nunca sirvió para jugar”, “Te pagan una dieta miserable, mientras yo gano millones”, “Sos más malo que un dolor de hue…”, también un jugador que hace poco se retiró le dijo a una juez de línea “¿Qué hace aquí, porque no se va a lavar platos?”

O sea, el irrespeto es de doble vía. Y Carlos Batres es como un fantasma, paren este fuego cruzado, porque estamos cerca de algo más grave.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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