Del “Infierno” a la Gloria.

by Eliécer Arias Sánchez | Posted on martes, diciembre 26th, 2017

El Club Sport Herediano ha sido señalado por su enorme fracaso y no alcanzar el título 27. Decían tener dos equipos en su onerosa planilla, su encumbramiento en la primera fase rompiendo récords y terminando invictos, su favoritismo de principio a fin, incluyendo su último juego que contó con el crédito de sus parciales que llenaron el Rosabal Cordero.

Nadie quiso aceptar que Herediano vivía un bajonazo, que el equipo más ganador se cayó en la Cuadrangular y en la final. Además, tenían al frente un equipo lleno de vergüenza y abnegación, con la testosterona al tope, y la fe por encima del límite, lo del sábado es inenarrable, los “generaleños” jugaban contra todo, el escenario, su público, el ambiente pesado, ese localismo en el que se amparan muchos creyendo que es suficiente. Las “bravuconadas” de Hernán Medford y su gran disgusto porque José Giacone le dijo que su equipo era predecible.

Pérez Zeledón le ganó al equipo B, al equipo A, y en la final a la mezcla de todo lo que tenía el “Team”.  Lo de los “Guerreros del Sur” es histórico y heroico. Un equipo que se enfrentó en cuatro ocasiones en menos de mes y medio al campeón nacional, le gana tres veces, le quita el invicto, le empata el último juego en su casa, y deja en cero su marco en los dos juegos de la final merece el aplauso de propios y extraños.

Sólo la mezquindad de algunos obcecados e intolerantes fanáticos no aceptan la marcada superioridad. No sé si fue predecible, o si le encontró el punto débil al rival, pero José Giacone las ganó todas.

Pérez Zeledón se mostró competitivo, sin tanto ruido ni aspaviento, pero sí con mucho sacrificio. Subió a la gloria porque el infierno que le prometieron no existía. Cambió el destino de los “ricos” y los “pobres”. Han logrado el título, el único que ostentan en su historia, pero ganado ni más ni menos que al campeón nacional.

Entendemos la tristeza y la amargura de los florenses a quienes se les vendió una cosa y se les dio otra. Estaban casi seguros que refrendarían la corona, pero no fue así, el bicampeonato no llegó.

La efervescencia por el nuevo campeón se percibe en la mayoría de los aficionados al fútbol, quienes ven como un equipo “humilde” es capaz de tocar el cielo y quedarse con la fiesta grande. Salud Campeones. Los méritos sobran.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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