Las siempre oportunas píldoras de “Ubicatex”.

by Eliécer Arias Sánchez | Posted on Lunes, Marzo 27th, 2017

Albert Einstein dijo una vez: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Aplicado al fútbol diríamos que para conseguir cosas extraordinarias hay que plantear cosas que se salgan de lo común, que sorprendan y que hagan pensar al adversario.

Previo al compromiso que disputó Costa Rica el viernes ante México, había mucho optimismo en la afición tica, muchos hablaban del “Aztecazo 2” y los más atrevidos pronosticaban goleada incluida.

Pero no fue así. Tácticamente, Juan Carlos Osorio, estudió muy bien a la “Sele”. Sabía que Ramírez alinearía a 5 defensores y 2 contenciones, por eso mandó a la cancha a su tridente ofensivo, “Chicharito”, Oribe y Vela más 3 volantes que iban y venían. De ahí que cuando México atacaba eran 6 mexicanos contra 7 ticos, y cuando los nuestros iban al frente eran 3 ticos contra 6 aztecas. Como puede apreciarse, el control de Osorio fue palpable en el juego.

Nuestros laterales no pudieron subir como se esperaba, los volantes de marca no estuvieron en su día y hubo dos fallos puntuales en defensiva que en conjunto provocaron una derrota que nuestras emociones no esperaban, pero que la historia defendió como tendencia y normalidad.

Costa Rica ha ido al Azteca en once ocasiones para enfrentarse a México en eliminatorias. Ha ganado un partido, ha perdido 7 y empatado 3. Si traducimos ese balance a rendimiento, otorgando tres puntos a la victoria y uno al empate, hemos logrado 6 puntos de 33, o sea un rendimiento del 18.18%. O sea que lo que pasó el viernes, sin ser mediocres ni conformistas fue, lo normal.

Eso no impide que de cara a lo que viene, debamos evaluar integralmente lo sucedido para corregir planteamientos, emociones y actitudes, con el propósito de ser más competitivos, menos predecibles y nos enrumbemos a conseguir cosas extraordinarias con mayor regularidad.

Para el juego de hoy ante una obligada Selección de Honduras, Ramírez debe analizar concienzudamente la participación de algunos de sus hombres de confianza y actuar con mayor frialdad a la hora de armar su once, interponiendo el rendimiento sobre cualquier otra consideración.

No hagamos dramas ni inventemos novelas, vamos con todo, apoyemos a la selección y al cuerpo técnico, tenemos buenos recursos futbolísticos y una generación ganadora, pero tengamos cuidado, ya que nada logramos con sólo “rajar” con la novia bonita del pasado.

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