La crisis del Herediano se profundiza y, por ahora, no aparecen señales que permitan pensar en una pronta recuperación. Esta vez fue Pérez Zeledón el encargado de aumentar las preocupaciones en el cuadro rojiamarillo, al imponerse 2 x 3 en el Estadio Carlos Alvarado.
El compromiso representaba una oportunidad importante para el equipo dirigido por Paulo César Wanchope. Una victoria podía servir para tomar aire, abandonar los últimos puestos y comenzar a enderezar el rumbo en el campeonato.
Pero sucedió exactamente lo contrario.
Herediano volvió a tropezar, dejó escapar un partido que parecía tener bajo control y terminó recibiendo otro duro golpe en medio de un momento donde los resultados y las respuestas futbolísticas siguen sin aparecer.
Pérez Zeledón avisó muy temprano. José Alvarado abrió el marcador apenas al minuto 4 y puso cuesta arriba el encuentro para los florenses.
El “Team” reaccionó y consiguió darle vuelta al marcador. Fernando Lesme igualó las acciones al 21′, mientras que Luis Ronaldo Araya apareció al 65′ para colocar el 2 x 1 que parecía encaminar a los rojiamarillos hacia una victoria muy necesaria.
Pero todo terminó siendo un espejismo. Los “Guerreros del Sur” no bajaron los brazos y aprovecharon las oportunidades que tuvieron en el tramo final. Axel Amador empató al minuto 77 y, cuando el partido parecía destinado a terminar igualado, apareció Marvin Angulo.
El experimentado volante se encargó de sentenciar la historia al minuto 90′ con una auténtica joya que significó el 2 x 3 definitivo y desató la celebración generaleña.
Para Pérez Zeledón fue una victoria de enorme valor. Para Herediano, en cambio, significó otro capítulo de una crisis que comienza a generar cada vez mayor presión sobre el cuerpo técnico.
El descontento de la afición quedó reflejado en las propias graderías del Carlos Alvarado, donde al finalizar el compromiso se escuchó con fuerza un mensaje directo hacia el técnico florense:
Herediano sigue sin encontrar el camino y cada nueva derrota aumenta la tensión alrededor de un equipo obligado, por historia y por plantilla, a estar peleando en la parte alta y no sufriendo en los últimos lugares.

