Adriano: “Tengo un agujero en el tobillo y otro en el alma que me ha dejado el fútbol”

Una de las grandes estrellas que asomaba a comienzos de siglo en el fútbol mundial era Adriano. De explosiva figuración en el Flamengo, donde se formó en Brasil, fue bautizado como el “Emperador” en Italia tras llegar al Inter de Milán, donde ganó dos Scudettos, y coronarse campeón y goleador de Copa América con Brasil en 2004.

Sin embargo, de ahí en más nunca pudo reeditar su poderío goleador y terminó deambulando por clubes de Brasil hasta retirarse en el Miami United de Estados Unidos el 2016.  En conversación con “The Players Tribune” hizo un descarnado análisis de su carrera y situó la muerte de su padre en ese 2004 como el hito que marcó el declive.

“Tras ganar la Copa América con Brasil, nueve días después regresé a Europa con el Inter. Recibí una llamada de casa. Me dijeron que mi padre había muerto. Infarto de miocardio. A él le encantaba el juego, así que a mi me encantó. Así de sencillo. Fue mi destino. Cuando jugaba al fútbol, jugaba para mi familia. Cuando marcaba, marcaba para mi familia. Entonces, cuando murió mi padre, el fútbol nunca volvió a ser el mismo“, apuntó el exdelantero.

El mismo reconoce que dejó de cuidarse y empezó a beber, ya sin la misma motivación de ataño, lo que terminó de agravarse con una lesión en el tendón de Aquiles que sufrió en 2011. Todo había terminado para mí, físicamente. Puedes operarte y rehabilitarlo e intentar seguir adelante, pero nunca volverás a ser el mismo. Mi explosividad se había ido (…) Tengo un agujero en el tobillo y otro en el alma que me ha dejado el fútbol“, sentenció el “Emperador”, apodo que reniega.

“Adriano no lleva corona. Adriano es el chico de los barrios marginales que fue tocado por Dios. Adriano no desapareció en las favelas. Simplemente se fue a casa“, cerró

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