• 17/10/2021
  • Last Update 17/10/2021 3:31 pm
  • Costa Rica

Agarrones, codazos y empujones.

No tengo el dato estadístico de cuántos penales se han sancionado en los últimos dos torneos, por ejemplo.

El fútbol es un deporte de contacto, pero no todos están permitidos. Oímos hablar de falta imprudente, falta temeraria o con uso de fuerza excesiva. Hay zancadillas, agarrones, codazos y empujones. Y las acciones mayormente analizadas, pero poco penalizadas son en los saques de esquina y en los tiros libres.

El aumento de cámaras, nos permiten ver en los resúmenes la cantidad de faltas antideportivas que se dan en el área, donde la gran mayoría quedan impunes afeando él fútbol de domingo a domingo. Este bochorno se repite de manera desagradable en cada juego.

Observamos como los árbitros atrasan el juego hasta en tres ocasiones para dar una llamada de atención a los irrespetuosos jugadores que sin haberse cobrado la falta ya están entre empujones, codazos y agarrones.

El reglamento es la ley del futbol, pero es el árbitro quien la interpreta y eso se ha convertido en una alcahuetería terrible. Los tiros de esquina algunos lo ven como una falta al borde del área y una ocasión manifiesta de gol, un aspecto del juego que cada día tiene mayor importancia. Hasta el guardameta sube en los minutos finales a rematar sobre todo cuando se anuncia que es la última jugada.

La mayoría de las veces los árbitros no saben qué pitar, aunque sea evidente la multitud de agarrones hasta rodar en el suelo.

Por eso la actitud del árbitro en el juego Grecia vs Santos es plausible cien por ciento. Habrá algunos que cuestionen si merecía o no pitarse como penal, si una fue más falta que la otra, aquí los importante es que al fin un joven árbitro tuvo las agallas para pitar dos penales por la necedad de cometer tan despreciables acciones, queremos ver esto en los juegos donde ocurra, no importa como se llame el equipo.

A veces nos da risa ver al árbitro nervioso sin saber qué pitar o haciéndose el que no vio nada por el miedo a tomar una decisión.

Creo que el clamor es popular, es que alguien debe de sancionar con mayor severidad a los “juega de vivos”, unos que aprovechan su fuerza bruta, otros su incapacidad de marca y su natural marrullería.

Señores, menos relajación arbitral y mayor rigor frente a la anti deportividad, una exigencia de todos.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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