Clásico de Clásicos.

Una vez más queda evidenciado que no existe un evento deportivo mas importante y de mayor trascendencia que Alajuela–Saprissa.

Choque de gigantes, súper clásico, más que un partido de fútbol. Es una mezcla de diversión, show, entretenimiento y pasión. Siempre está de por medio la dignidad y el honor.

No es sólo un duelo entre dos, todo el país futbolístico está inmerso. Se destacan las estadísticas, los números fríos, datos irrefutables y lapidarios donde sobresalen también los mitos y realidades de estas confrontaciones. Cuando el balón se puso en movimiento, ya nada importa nada, los clásicos son clásicos y hay que ganarlos como sea.

Ambas aficiones tienen en común la animadversión que dichosamente trasciende únicamente en lo futbolístico.

El último clásico se jugó con todo, un buen espectáculo, caliente y con amago de bronca en el intermedio contra el contradictorio arbitraje de Ricardo Montero. El partido fue abierto y con un cierre de infarto. El triunfo o el empate estaba para los dos, la verdad son grandes equipos que nos llenaron la retina de cosas agradables, una demostración que lo ratifica como el duelo más importante y popular del país.

El clásico es una maravillosa pasión que nunca acaba. Aunque el Morera Soto no se llenó, fue un juego ansiosamente esperado por todos. Son partidos llenos de magia, donde afloran los recuerdos y la historia. El domingo la Liga y Saprissa se repartieron el protagonismo y nos regalaron un juego emocionante y digno de una final.

Pese a lo parejo del encuentro sólo uno festejó. El resultado hizo vibrar la concurrencia mayoritariamente rojinegra y para los que se quedaron en casa igualmente. Claro, no fue un súper clásico más. Los manudos quitaron un invicto al campeón, terminaron con la virginidad del guardameta morado y regresaron a la victoria en el Morera Soto.

Sus parciales vivieron una gran fiesta, con ese grito de gol que bajo por las gradas hasta la cancha para festejar la anotación de Jonathan McDonald.

La liga impuso su carácter y sacó todo su orgullo para quedarse con el Clásico. Una cosa quedó clara el domingo, Vladimir Quesada y Luis Diego Arnáez lucharon por el resultado, pero también por las bondades del espectáculo.

Gracias por pensar en los que mantienen el fútbol.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

administrator

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.