Como Adán y Eva, desnudados.

En la Copa Oro no hubo sorpresa ni premio a la improvisación, nos habíamos ilusionado un poco, no por el grupo de jugadores porque sabemos a muchos les falta categoría, y otros ya no dan más de lo mucho que nos dieron, tampoco por la dirigencia y mucho menos por la dirección de selecciones, sino por el técnico Luis Fernando Suárez, quien venía con un nuevo plan y un cambio anímico grupal.

De las comisiones ni hablar, porque apenas están para sugerir y nunca les hacen caso, pero ahí continúan formando el marco decorativo de las “directrices” del Comité Ejecutivo.

Como pueden ver no son pocos los responsables de este desaguisado. Luis Fernando Suárez se tiene que asesorar con gente fuera de la Fedefutbol y que por favor don Carlos Watson saque las manos en cuanto a elaboración de listas o recomendaciones de jugadores.

El reto del colombiano Suárez es algo más que complicado, hemos reiterado que él no tiene chistera, varita mágica ni hace milagros, el fútbol no se cambia en un dos por tres. Él debe saber que tiene que barrer muy fino y sin privilegios.

Dichosamente a partir de hoy tendrá la oportunidad de ver los juegos del campeonato, vitrina que junto al juego con El Salvador con jugadores locales le daría un mejor panorama.

Pese a estar contra el tiempo la Selección Nacional necesita y le urge un refrescamiento. La Tricolor no sólo requiere renovarse, sino hacer una asepsia de los que aportan muy poco individual y colectivamente.

El domingo vimos la mejor versión de Canadá y la peor de Costa Rica en este nuevo “proceso”.

Nos tocó que cubrir muchos juegos en Vancouver, en la Isla Victoria, en Toronto y en Costa Rica, siempre fueron juegos muy parejos y disputados, pero en este último encuentro literalmente nos borraron de la cancha. Ya habíamos visto a los canadienses ante Estados Unidos donde merecieron algo más en el resultado.

Los juegos de la primera fase fueron complicados y contra Canadá sería la auténtica y verdadera prueba del certamen, aduana que no pasamos ni por asomo.

Una vez más hemos llegado a la Copa Oro a la carrera, con mínimas opciones y esta vez ni siquiera nos ha servido para fogueo. Eso sí, para darnos cuenta lo mucho que hay que cambiar y trabajar. Hoy no es momento de lamentos sino ponerse el overol y arrollarse las mangas.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

administrator

Artículos Relacionados