• 23/07/2024
  • Costa Rica

Cuarenta y ‘Tetra’.

El Deportivo Saprissa sigue derribando mitos, rompiendo récords, superando obstáculos y acumulando títulos.

La obtención del ‘Tetra’ y por ende la llegada de la ‘40’ es un premio a la constancia, a la regularidad, al trabajo planificado, al compromiso y a la cohesión que evidencia la institución tibaseña en todas sus áreas.

Lo que Saprissa ha conseguido, no es producto de la generación espontánea, es algo que se construye y lo sostiene una afición ambiciosa y exigente, que no se conforma solamente con frases cliché, sino que las hace valer en cada partido y en cada competición.

Hubo justicia, fue campeón el equipo que mejor fútbol exhibió, el que más puntos hizo, el que más goles marcó, uno de los que menos anotaciones recibió, el que lideró la mayor cantidad de estadísticas particulares y el que tuvo la capacidad de gestionar mejor sus recursos humanos. Y no sólo fue la obtención del título de Clausura, sino que en la temporada completa logró el Apertura 2023, la Supercopa y la Recopa. Tuvo dos fracasos: la Copa Centroamericana y una participación desteñida en la Copa de Campeones.

Se acabó el mito aquel de que el formato del campeonato es injusto; los morados demostraron que para ser campeón se necesita mucho más que llegar con una “curva de rendimiento alta” o saber jugar una instancia; y aunque la conformación de una planilla es fundamental para el éxito, Saprissa dejó evidenciado que todos los jugadores son valiosos e importantes, pero ninguno es imprescindible.

Lejos de lo que se percibe, el cetro para el Saprissa no fue sencillo. El cuerpo técnico tuvo que ingeniárselas durante buena parte del Clausura 2024 para suplir jugadores muy importantes y para remendar líneas cuando “el castillo parecía derrumbarse”.

Obviamente que ese trabajo para ‘hacer equipo’ y ‘comportarse como equipo’, tiene su mérito en el liderazgo que ha ejercido Vladimir Quesada, un tipo de perfil bajo, de tono pausado, pero que no se deja de nadie y sabe cómo responder a los dardos. Es indudable que el trabajo que ha realizado, la inspiración que transmite, el respeto que manifiesta, el compromiso asumido y el amor que pregona, son factores de éxito en un club que sigue haciendo historia, ante la mirada pasiva e impotente de sus adversarios.

Saprissa, ha sabido reservar en un “sagrario deportivo”, los valores que posee como entidad y ha tenido el celo de traspasarlos a cualquiera que se ponga la morada, no importa el momento histórico o la adversidad que exista; la consigna es ser resilientes y convencer a todos a lo interno que, para estar ahí, se necesita de una genética privilegiada y especial.

Termina un torneo y los morados sólo tendrán que hacer pequeños ajustes en su planilla para seguir fuertes para lo que se avecina. Su archirrival, tendrá que empezar de cero; algo que se le está haciendo crónico campeonato a campeonato.

En Saprissa no se conforman y en sus discursos ya piensan en el ‘penta’, por su parte, en Alajuelense el gerente deportivo reflexiona que “a los chicos no hay que reprocharles nada, han dado la talla”.

Las diferencias en gestión son abismales. Los asociados del equipo rojinegro, deberían solicitar o liderar una especie de intervención de la parte deportiva, porque la relación entre lo que se invierte y lo que se obtiene, ya está tocando cimientos importantes de esa estructura centenaria.

¡Salud tetracampeones!

Related Articles

Salir de la versión móvil