• 07/08/2022
  • Last Update 07/08/2022 12:43 am
  • Costa Rica

De gilipolladas a imberbes.

De gilipolladas a imberbes.

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Después del apoteósico campeonato ganado por el Club Sport Cartaginés, han salido a flote todas las miserias de Liga Deportiva Alajuelense. Algunos disparan con perdigones, los culpables son muchos y ya se conoce el primer damnificado: Albert Rudé.

Los fanáticos se ensañan con el gerente Agustín Lleida a quien califican de inoperante y tener un amiguismo desenfrenado con técnicos con muy poco recorrido y otro sin nada, simplemente por amistad o costo, con consecuencias nefastas de resultados y logros. Sus sonados fichajes bomba, sus golpes al mercado y su dispendio económico que solo por la fidelidad de sus parciales y sus patrocinadores, además 3 o 4 negocios que han hecho con jugadores aun lo mantienen a flote. El haber hecho una “asepsia” de trabajadores que les corría el ADN manudo, dejando sin ningún arraigo liguista y perdiendo total y absoluta identidad rojinegra.

Como señaló en una entrevista en ESPN el gran exmediocampista y técnico, Ing. Álvaro Solano: “Hoy la Liga es confort, somos el niño rico que todo el mundo envidia que le llega la bicicleta último modelo, mientras nosotros teníamos un aro para andar, el hambre dejó de existir”.

Craso error haber sacado a Lleida del CAR y las divisiones menores donde hacía muy buen trabajo. El hoy extécnico, Albert Rudé, llegó al club sin ninguna experiencia en el banquillo como entrenador principal, y Lleida, de antemano le tenía la guillotina afilada a Luis Marín para colocar a su amigo.

Estas aberraciones no son nuevas en Liga Deportiva Alajuelense: En el 2018 contrataron a Rubén Israel, un técnico charrúa que pocos días después argumentó estar enfermo y retornó a Uruguay, entonces de manera irresponsable y con un desconocimiento absoluto la dirigencia le dio el equipo a Nicolás Dos Santos, un preparador físico que no había dirigido nunca.

Otro que apenas había dado unos pasos en la segunda división mexicana fue el argentino Andrés Carevic.

O sea, la dirigencia de Alajuelense y su gerente deportivo son reincidentes en estas descabelladas decisiones. ¿Se merece esto el equipo rojinegro? No. Rotundamente no. Tantos campeonatos y siguen sin aprender, lo peor continúan pegados como la hiedra. Ahora habrá que conocer si la asamblea de noviembre hará cambios o no.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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