Erick Lonis Bolaños

No nos gusta el Erick Lonis de los audios. No nos gusta el Erick Lonis de la insulsa y cansina conferencia de prensa. Tampoco el que no dimensionó las consecuencias yendo a las entrañas divididas del Comité Ejecutivo (cayó en la trampa).

No nos gusta el Erick Lonis recargado a algunos medios de comunicación. Tampoco el Lonis que creyó que el apoyo de Rodolfo Villalobos era suficiente para defender posiciones, desconociendo la clara separación de intereses políticos que reina dentro del actual comité ejecutivo.

No nos gusta el Erick Lonis ofreciendo ayuda a su concuño para meterlo a la Federación, para muchos un claro tráfico de influencias y todavía sin explicación.

Su salida del ente federativo era inminente, perdió crédito con algunos dirigentes por haber convocado a una conferencia de prensa sin autorización de nadie. Habíamos hecho un recuento luego del audio que lo “comprometía” y ya había dos federativos opuestos a la continuidad.

Luego del altercado en la sesión del Comité Ejecutivo cuando lo cuestionaron sobre el procedimiento de esa convocatoria en clara actitud de sacarlo de las casillas. Erick cayó en las redes, dio dos golpes a la mesa de sesiones y renunció ante los presentes. Esto terminó de convencer a otros dirigentes que ya no querían su permanencia en la comisión técnica.

El Erick Lonis que nos gusta es el que hemos conocido. El que se fraguó un puesto en los equipos y la selección nacional a base de trabajo, con una carrera limpia de muchos años, el que estudió con esfuerzo para contar con un título académico, el Erick Lonis persona, bonachón, solidario, asequible y muy humano.

Ese que defiende y se mantiene apegado a su familia. El que pone su vida privada como escudo. El que, con abnegación porque nos consta, ha logrado construir una empresa de producción lechera. El Erick deportista, triatleta, el conductor de radio y televisión.

Erick Lonis ha demostrado tener un carácter duro de domar, con reacciones vehementes e intensas, que lo sacan del equilibrio emocional. Ojalá todo este trance le haya servido para un mejor control.

Lo ocurrido, no va a desviar la admiración y el respeto que se ganado con creces en su paso por cada una de las instituciones, y en su hoja de vida personal.

Leonel Jiménez Rojas. Periodista

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