Impunidad del fanático, castigo al fútbol.

Un grito discriminatorio tiene a la dirigencia mexicana entre la espada y la pared. A pesar de 14 sanciones que les han aplicado entre multas y tener que jugar dos encuentros a puerta cerrada, prevalece la fuerza del fanático.

Hemos leído sobre campañas por todos los medios, en los estadios se han expulsado fanáticos y no ha habido manera posible de erradicar estas expresiones homofóbicas y discriminatorias. El “Ehhh puto” va más allá de la preocupación de las autoridades del fútbol de ese país. Al ser reincidentes, se dice que el siguiente paso de la FIFA sería reducir puntos y hasta pérdida de partidos. Una amenaza velada que por ahora parece no tener solución.

Este odioso grito tiene de rodillas a la Federación y al fútbol mexicano. Este grito es una epidemia que se siente imparable y ya están advertidos que si se repite vendría hasta la expulsión de una posible participación en Catar 2022.

En México como en la mayoría de países el fútbol es una industria y como tal la afectación de no asistir al mundial es grave. En el caso nuestro los daños colaterales serían muy serios por todo lo que se mueve alrededor del fútbol, la quiebra de algunos clubes que han apostado todo a los ingresos del mundial, medios de comunicación, agencias de viajes, patrocinios, etc.

Los comportamientos masivos de los fanáticos casi siempre son incontrolables, es la impunidad de actuar en tumultos. Y como dijo alguien “Eliminar este grito es complicado ya que se ha convertido en un asunto cultural y creemos tocará varias generaciones, es el desahogo de toda clase de emociones”.

La pregunta es: ¿tiene remedio esta situación? La verdad no la vemos, la masa tiene un poder absoluto y este agravio está muy lejos de encontrar solución. Se dice que ya en algunos países latinos como en Chile se ha escuchado y practicado ese grito.

La connotación que se le da es de cobarde, en otras partes el de homosexual, y en otros sectores que es bravo o valiente. ¿es justo castigar a una federación por algo que parece no tiene control, como regular esa conducta. Para los mexicanos es un jolgorio en los estadios, pero este inefable grito, cambia radicalmente cuando se trata de rivales foráneos que lo interpretamos como ofensa, discriminación y burla.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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