• 15/08/2022
  • Last Update 15/08/2022 12:56 am
  • Costa Rica

Las barras están activas.

Las barras están activas.

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Todo parece indicar que el problema de las barras bravas en Latinoamérica es de nunca acabar. Ni las autoridades del fútbol ni de los gobiernos han encontrado las acciones para frenarlas.

Ya hace un buen rato el fútbol dejó de ser un deporte familiar, ya que estos desadaptados sociales han terminado con la fiesta del fútbol para convertirlo en violencia.

Estos enfrentamientos en México entre las barras de “Gallos Blancos” de Querétaro y Atlas de Guadalajara nos han dejado las imágenes más repulsivas y deshumanizadas que he visto en tantos años. Esa “rivalidad” mal entendida entre los fanáticos nos muestra estos grupos con un común denominador, ser muy violentos y organizados.

Luego de lo ocurrido en México donde las noticias son ambivalentes e imprecisas sobre fallecidos o heridos, no queda más que seguir luchando porque en nuestro país se agoten todos los medios para extirparlas, cosa que aún no se logra y que debe poner en alerta a las autoridades del fútbol y policía.

En algunos partidos se han visto claramente las barras organizadas, el domingo en San Carlos “La Doce” se adueñó de un espacio, y en el “Cuty” Monge “La Ultra Morada” también se apoderó de un lugar claramente identificado.

Se sabe que el problema no es fácil de erradicar, reconocemos todos los esfuerzos que se han hecho para hacerlas desaparecer en nuestro medio, pero ahora aparecen con una nueva táctica, ocupar espacios en estadios rivales.

En el tiempo hemos vivido episodios oscuros y horribles que han causado pavor entre los aficionados. Lo del sábado en la Liga MX retrató el miedo desgarrador que vivieron algunas familias con madres bajando niños a las fosas de más de tres metros y niños corriendo junto a sus padres sin la camisa del equipo de sus amores para no ser identificados. Existe una línea muy delgada entre estos grupos y la delincuencia, no podemos olvidar los asaltos al comercio, los daños a la propiedad privada, las peleas, heridos y hasta dos víctimas mortales. En estas barras el uso de las drogas y el manejo de armas es siempre un peligro.

Se han castigado estadios, se han vetado barras, sin embargo, parece que las medidas habrá que extremarlas y parar con tiempo estos grupos que alcanzaron un gran poder en épocas recientes. Quedan notificados.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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