• 25/10/2021
  • Last Update 25/10/2021 12:48 am
  • Costa Rica

Las finales se ganan con o sin licencia.

Las finales se ganan con o sin licencia.

El domingo finalizó el Torneo Clausura 2018; el certamen que de acuerdo al calendario futbolístico nos pone en la antesala de la Copa del Mundo de Rusia.

No resultará difícil entonces, sacarse el chip de lo que ocurrió en este semestre para ponernos en “Modo Selección”, en “Modo Mundial”.

Alfredo Di Stéfano (QdDg), leyenda del Real Madrid, dijo una frase que se convirtió en una especie de “grito de guerra” en el mundo del fútbol: “Las finales no se juegan, se ganan”. Esa frase adquiere vida en cada cierre de torneo y nos parece que el Deportivo Saprissa la acuñó para alcanzar con dramatismo su cetro 34 imponiéndose en la definición por penales al Herediano.

El fútbol no es una ciencia exacta. Es cierto que hay tendencias, estadísticas, condiciones en el entorno, “leyes o máximas propias de este deporte”, que los equipos consideran dentro de la competencia, pero no siempre las condiciones favorables aseguran éxito ni los factores adversos son sentencia de fracaso.

La final del Clausura, estuvo cargada de tensión dentro y fuera de la cancha. Tuvo protagonistas en los micrófonos, en las redes sociales, en el arbitraje y por supuesto en el desarrollo propio de los partidos.

El “Team” ganó con todo mérito la fase regular y eso lo ponía como favorito al título, sin embargo se cayó en la Cuadrangular y no logró corregir para la final su mayor deficiencia: la falta de profundidad y por ende la falta de gol.

Los rojiamarillos no pudieron hacer valer su localía en la ida. Es cierto que un error arbitral terminó incidiendo en el resultado pero no fueron contundentes en casa. El domingo, su cuerpo técnico fue lento en la reacción y no hizo una buena lectura de juego para aprovechar el hombre de más que tuvo en la cancha por 92 minutos. Tuvo buena posesión de pelota y controló buena parte del compromiso, pero sólo les alcanzó para hacerlo en tres cuartos de cancha.

Saprissa se comportó como el equipo grande que es. Vladimir Quesada, aunque todavía no tiene licencia A, soportó la presión durante todo el torneo. En la final supo corregir sobre la marcha la “torta” de Heiner Mora y pese a la adversidad mantuvo al CSH lejos del arco de su equipo.

“Las finales se ganan con o sin licencia”. Felicidades a la dirigencia, jugadores y afición del Saprissa.

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