Lo oscuro y repulsivo del fútbol.

El fanatismo de la política, y el fanatismo de la religión lo acabamos de vivir en la última campaña electoral. Ahí, se dieron gusto en las redes sociales miles de desadaptados.

Este fin de semana le ha tocado al fútbol. Loris Karius, el portero del Liverpool y su familia, están viviendo una terrible pesadilla, son cientos de amenazas para él, su novia y demás seres queridos.

Dos errores imperdonables en la final de Champions League que ganó Real Madrid, son suficientes para quedar expuesto como el único culpable de la derrota, y hay que ajusticiarlo. Ni el paredón, ni la hoguera parecen ser suficientes para los que quieren sangre y muerte.

Sí, estamos hablando de fútbol y no de actos terroristas. Ya en 1982 el guardameta de la Selección de El Salvador Luis Guevara Mora, quien recibió la mayor goleada en una Copa del Mundo ante la Selección de Hungría 10 – 1, obligó al portero a no salir de su casa durante largo tiempo, recibir toda clase de amenazas y atravesar balaceras para dirigirse a un entrenamiento.

El disgusto y la deshonra fue tan grande para los salvadoreños, que se sentían el hazmerreir del mundo y la vergüenza del planeta. Fue tan duro y negativo el impacto de esos 10 goles encajados que los jugadores al regreso recibieron una catarata de insultos, lanzamiento de monedas y amenazas de todo tipo. La peor parte fue para Guevara Mora. En el aeropuerto le rompieron la maleta, le apedrearon la casa y le dispararon 22 proyectiles cuando viajaba en su auto.

La Federación de Fútbol de El Salvador manifestó que se habían dejado ganar para ensuciar y desprestigiar a la Federación por un conflicto de premios y viáticos incumplidos a los jugadores. Como castigo la Federación salvadoreña decretó que ningún equipo del país podía contratarlos.

Loris Karius ha aceptado que por su culpa el Liverpool perdió el juego y ha pedido perdón por lo sucedido en las redes sociales, pero eso no basta. Han sido tan crueles algunas de sus amenazas que señalan que matarían a su novia y desean que ojalá su familia muera de cáncer.

Los mensajes de amenaza los ha tomado muy en serio la policía, y ya está llevando a interrogatorio a muchos sospechosos.  La equivocación del portero lo convierte siempre en el malo de la película. Si el error es doble y feo, peor.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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