¿Para dónde va nuestra dirigencia?

El campeonato de Clausura 2021 es lo más suigéneris que se pueda imaginar.

Desde la solemne estupidez de señalar el primer designado a disputar la liguilla del no descenso, basándose no en la menor cantidad de puntos, sino ser último en uno de los grupos en claro perjuicio de un afiliado, le tocó a Sporting FC, aunque pudo haber sido cualquiera otro.

Este equipo quedó en el limbo, participando durante 20 fechas como un relleno sin poder aspirar a nada. Sin embargo, han demostrado que tienen una enorme convicción y pesar de la desmotivación que puede causar el jugar en clara desventaja con los demás, aun así, lograron 2 victorias a domicilio en sus últimos dos juegos.

El término adefesio se queda corto. La otra y no menos grave fue dejar el actual torneo sin final. Ganar la primera fase no significa nada en el fútbol de Costa Rica, ser el mejor y más regular del torneo es igual que entrar de “panzazo” en la cuarta posición. En el fútbol no se puede jugar de casita, ni estar vegetando en puestos de figuración sin ningún avance como ocurre en Unafut.

Ahora don Julián Solano pretende que las autoridades de salud permitan un porcentaje de público dentro de 15 días que inician las semifinales, esta posición populista en los momentos más críticos de la pandemia en la que se estudian nuevas restricciones, aparece ésta descomunal “idea”.

Además, qué pena contar con una asamblea complaciente y sin rumbo. Pareciera que a la mayoría poco les importa el futuro de nuestro fútbol, y por ahora no se vislumbra un avance integral. Ahora el presidente de Saprissa don Juan Carlos Rojas con el contubernio del Comité Ejecutivo pretenden bajar a 10 equipos sin ningún estudio de nada, sin dar razones en qué se va a mejorar mermando la cantidad de equipos, donde está el G8 de los no tradicionales.

La última asamblea fue una pérdida de tiempo y más de lo mismo. No avanzamos, seguimos con una estructura obsoleta. La incapacidad de nuestros equipos con sus excepciones, han creado una expectativa al cierre del torneo más por una calamidad futbolística que por una propuesta que llene la retina de los espectadores.

Tenemos un récord de empates producto del entrabamiento y la falta de fluidez, con reiteradas interrupciones y arbitrajes permisivos. Así no se puede.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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