¡Partidazo de remontadas! Los Rays aprovechan errores de los Dodgers y empatan la Serie Mundial.

Hay veces que la realidad supera a la ficción. Hay veces que lo que pasa es tan descabellado que nadie lo hubiera imaginado.

El Juego 4 de la Serie Mundial, los Rays de Tampa Bay igualaron la Serie Mundial al derrotar a los Dodgers, con pizarra de 8-7.

Tampa Bay estuvo dos veces a un solo strike de perder el juego y poner la Serie Mundial 1-3, lo cual es básicamente el una sentencia de muerte.

La primera fue de su mejor bat, que extendió el turno y la vida con una base por bolas, dejando al que quizás era el último jugador que hubieran querido en esa situación, Brett Phillips, quien tenía solo dos turnos en toda la postemporada.

Digno de Hollywood, pero esto no acabó con un cuadrangular, sino en un accidente de jugada: hit del desconocido, mal fildeo en los jardines, tiro al plato, un corredor que se cae y estaba sentenciado, pero la pelota se le escurre al cátcer y Tampa gana un partido más para la lista de pesadillas de postemporada de Kenley Jansen.

Pero antes, un partido de locos.

Los Dodgers tomaron la ventaja de la misma forma que lo hicieron en el Juego 3: cuadrangular solitario de Justin Turner con dos outs en la primera, manteniendo el idilio del equipo con dos fuera, ya que anotaron en seis entradas así, algo que solo una vez se había visto en la historia de la postemporada y nunca en el Clásico de Otoño, según Baseball Reference.

Sin embargo, el plato fuerte llegó en la parte baja de la sexta, en la cual los Rays le dieron vuelta a la pizarra con un cuadrangular de tres carreras de Brandon Lowe, quien facilitó el camino de Choi y Arozarena para poner las cosas 4-5 para los Rays.

Los Dodgers respondieron en la siguiente con un sencillo de Pederson a jardín derecho que abrió el camino a Seager y Turner, quienes le devolvieron la ventaja a los angelinos 6-5.

Pero la historia de la séptima trajo consigo un cuadranagular más, de Kevin Kiermaer, quien empató el juego 6-6.

Seager se encargó de devolverle el color a los aficionados de los Dodgers con un sencillo a jardín izquierdo que permitió el ingreso de Taylor a zona prometida, por lo que el juego otra vez se puso a favor de los angelinos 7-6.

Pero la jugada que quedará marcada fue el batazo de Philips a jardín derecho y los errores más infantiles de los Dodgers se combinaron para permitir las carreras de Kiermaier y Arozarena, quienes le arrebataron el triunfo a los angelinos. ¡Una locura!

 

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