Payasada o inteligencia.

“Bengtson no me tocó, hay también que simular, ser inteligente”. Así de claro y sin esconder nada fue Leo González, luego del partido ante Saprissa.

Es evidente que, si no sobra talento para la práctica del fútbol, si sobra para engañar al árbitro, algunos hasta podrían optar a un premio entre los ganadores de los “Oscar”. Hay algunos “actores” que nos convencen a todos, de no ser por las tomas de televisión y las repeticiones en cámara lenta bien nos podrían confundir.

Estas acciones poco deportivas tienen a nuestro futbol sumido en un circo donde abundan los payasos uniformados de futbolistas. Es impresionante y hasta convincente el papel de algunos “artistas” capaces de conseguir el objetivo y dejar diezmado a su rival.

Ahora no sólo se inventan un golpe, una caída o una maroma llena de revolcones, sino que lo confiesan públicamente, a pesar de saber lo que señala el reglamento y sus consecuencias. En la mayoría de los casos no son advenedizos, sino jugadores curtidos con el tiempo.

Hace poco más de una semana Jonathan McDonald se ganó una sanción de cien mil colones por aceptar públicamente que buscó con una falta su quinta tarjeta amarilla. Ahora Leo González se solaza aceptando ante los medios de comunicación que el morado ni siquiera lo tocó.

Como el fútbol también castiga los excesos, ahora le tocaría a Jafet Soto pedir una fuerte sanción para su jugador, como pidió para McDonald un castigo de tres partidos.

Esta falta de lealtad y honradez entre colegas genera mala fama por sus conductas antideportivas que dañan la imagen y afean una actividad donde debería prevalecer el juego limpio. Como dice el refrán, el jugador rojiamarillo se “puso la soga al cuello”.

¿Qué quiso demostrar Leonardo González? ¿Qué es muy vivo y un genio de la patraña? Ahora, la justicia completa comienza por eliminar la tarjeta roja al jugador Jerry Bengtson y dejarlo sin ninguna sanción.

El fútbol ya no se puede ensuciar más, hace pocos días leíamos que para el próximo campeonato de la Premier League se combatirá a los futbolistas que intentan engañar al árbitro con “clavados” y otras argucias, estos serán perseguidos de oficio por la competición inglesa. Una decisión que debería ser aplicada en nuestro fútbol también.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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