Saprissa aumentó su palmarés.

El Deportivo Saprissa llegó a las semifinales de manera agónica y pocos esperaban su éxito aun y cuando equipos como Saprissa siempre serán favoritos.

Muchos se preguntan: ¿La copa quedó con el mejor?  Esa será una eterna discusión.

Los morados, luego de perder su último juego en la primera fase ante San Carlos dejaba mayores interrogantes. Sin embargo, derrotó a su principal rival, el mismo que en su etapa de clasificación lo había goleado en 2 oportunidades. Luego vendrían las confrontaciones con los florenses a los que venció en la ida y vuelta, aunque Luis Marín diga que Saprissa no fue mejor que ellos.

Pasaron cosas inauditas en el arbitraje de algunos juegos como suele ocurrir en fases tan disputadas y tan rigurosamente cuestionadas por todo el entorno. Es claro que esperamos que algunos “soplapitos” desaparezcan por un buen tiempo y no empañen el espectáculo.

Es evidente que muy pocos creían en Saprissa empezando por sus seguidores, pero conforme los resultados iban dándose en cada fecha y haciendo añicos los pronósticos no muy halagüeños de los escépticos parciales, la situación varió.

¿Dónde nace ese cambio de un equipo segundón en la primera fase? Algunos consideran en gran parte que la llegada de Mauricio Wright con su trabajo táctico y mental. Eran los mismos jugadores, y los cambios fueron más por sanciones y lesiones.

Muchos han presentado este título como un milagro del fútbol, inesperado. Único equipo capaz de destrozar la hegemonía manuda, llevándose el invicto de 27 juegos y eliminando a su antagonista de siempre.

Luego fue como una novela que le faltaba su principal capítulo, vence en la Cueva al “Team” ratificando su buen caminar. La vuelta se anunciaba como muy comprometida, que la respuesta del rival sería contundente, que la cancha sintética sería un gran enemigo para el “Monstruo”, sin embargo, todos esos ingredientes no fueron suficientes, el grupo de jugadores que acogieron el cambio de mando en el camerino entregados a su líder Mauricio Wright fueron una máquina con una sola ruta, la estrella número 36.

Ha sido un título histórico que acabó siendo una realidad, y una lección para los que hacen cálculos anticipados. Cuando se trata de futbol no hay utopía que valga. ¡Salud Campeones!

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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