• 22/05/2024
  • Costa Rica

“Tolerancia cero contra el racismo y la discriminación”

“Tolerancia cero contra el racismo y la discriminación”

Muchos nos preguntamos si se aplicó bien el protocolo por los insultos racistas contra Joel Campbell el sábado en Pérez Zeledón.

Según la reglamentación de FIFA, ante cualquier insulto racista, el árbitro debe interrumpir el juego y ordenar a los encargados del sonido del estadio, que emitan el mensaje que exhorta a detener esa conducta. Si se repite, se vuelve a suspender el partido y tanto los jugadores como los cuerpos técnicos son enviados a los vestuarios. Se lanza una última advertencia por los alta voces. Si los hechos continúan el árbitro suspenderá definitivamente el partido previo diálogo con los equipos y el equipo local perderá los puntos.

La suspensión del juego en Pérez Zeledón se hizo eterna, el show que vivimos por televisión, donde se lanzaban responsabilidades entre los mismos aficionados, unos decían que fueron los liguistas, otros que fueron los de la casa, se señalaban de un lado y de otro, mucho de guasa y muy poco serio. La presencia de oficiales de seguridad privada y Fuerza Pública que evidentemente no están preparados para estos acontecimientos.

Al final un “parroquiano” que no tenía camisa de Alajuelense ni de Pérez Zeledón aceptó la “invitación” de abandonar el estadio.

Estamos claros que el racismo, la xenofobia y la discriminación difícilmente se erradica, eso sí, deben existir acciones concretas. Ahora, ¿Están suficientemente claros los réferis para manejar estos protocolos? Pareciera que les falta, la noche del sábado fue fatal para Adrián Chinchilla ya que igualmente en el criterio de las faltas en el juego, algunas para tarjeta amarilla ni siquiera se sancionaron y otras que no eran tan claras si aplicaron la tarjeta.

LEER  Sin manipulación, ni mensajes solapados.

¿Era tan necesario parar un juego que comenzó a las 8:30 p.m. y eran casi a las 11:00 p.m. y no había terminado? Creemos que después de activar el protocolo y la suspensión temporal del juego, debió reanudarse y dejarles a los oficiales de Fuerza Pública manejar la situación. La gente que tenía que regresar a sus casas en diferentes lugares del país se les complicó su retorno, al final 14 minutos de reposición.

Estos pseudoaficionados y sus comportamientos vejatorios traerán consecuencias disciplinarias para el club. En febrero pasado, le habían aplicado una multa de 525 mil colones a los generaleños por un comportamiento similar de algunos de sus fanáticos contra jugadores de Puntarenas FC y además, quedaron apercibidos.

De acuerdo al Reglamento Disciplinario, por esta reincidencia en temas de insultos racistas, Pérez Zeledón sería sancionado con una multa de 2.100.000 y adicionalmente tendrá que jugar su próximo partido como local a puerta cerrada.

¿Contra quién es el próximo de Pérez Zeledón en el Valle de El General? Nada más y nada menos que contra Municipal Grecia.

Leonel Jiménez Rojas, periodista

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