Un adiós adelantado.

“Ella sola se moría y entre todos la mataban”, reza un conocido refrán.

Liberia Mía, Municipal Liberia, o Asociación Deportiva Liberia. No importa cómo se llame o cualquiera sea su nombre, lo que sí importa y es muy triste es el abandono y desamparo total para un equipo que debería estar peleando títulos, y no diciéndole adiós a la primera división de forma tempranera.

El Municipal Liberia lo tiene todo, las condiciones geográficas y demográficas; además de la infraestructura, sin duda de las mejores de Costa Rica. Fuerte comercio, turismo, industria.

¿Cómo un equipo de fútbol con estas condiciones puede estar viviendo semejantes penurias? ¿Como se permitió que el cáncer alcanzara todo el entorno liberiano? Un club mal representado en los entes federativos y otros. ¿Por qué se esperó tanto tiempo para hacer un cambio de dirigencia cuando el equipo tiene varios torneos de andar dando tumbos? ¿Dónde quedó el mercadeo, la promoción y la presencia que tuvo el equipo con la presidencia de don Walter Trejos? ¿Dónde quedaron los responsables de aquella negociación oscura para que se denominara Liberia Mía? ¿Dónde está un líder que sacuda toda esa estructura deteriorada y maltrecha donde lo único que le queda dichosamente es un estadio, que no han podido hipotecar ni destruir porque es un bien que pertenece y cuida al Estado?.

El Municipal Liberia es un equipo que camina sin freno a la división de ascenso, e inevitablemente deberá ir a las aguas purificadoras del fútbol y pasar un tiempo en el purgatorio pagando todos sus pecados. Lo que nos duele es saber que muchos de los dineros de sus patrocinadores ya fueron consumidos por adelantado, causando gran afectación a los futbolistas que tienen que vivir con dádivas que con gran solidaridad aportan algunos de sus colegas, pero que son paliativos temporales que no solucionan sus serios compromisos.

Esto es penoso para un fútbol profesional que está a punto de asistir a su quinto campeonato mundial y que es 25 del mundo. Sin duda, aquí hay responsabilidad compartida, esta es una situación en la que debió intervenir hace mucho tiempo y de manera directa la Fedefútbol y la UNAFUT.

El derecho al salario es sagrado y está por encima de los intereses de unos pocos.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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