El técnico de Costa Rica reconoció que el cambio de sistema no funcionó y dijo entender los reclamos de la afición tras la derrota 3 x 4 en el estadio Ricardo Saprissa.
Fernando “Bocha” Batista salió al descanso con una ventaja de tres goles y terminó compareciendo ante la prensa para explicar una de las derrotas más dolorosas de su incipiente gestión. Curazao remontó el 3-0, ganó 3-4 y provocó que desde las gradas se pidiera la salida del entrenador argentino.
El argentino sostuvo que la Selección ejecutó lo previsto durante la primera mitad, pero perdió el control de la pelota en el complemento. Ante los pases que Curazao lograba filtrar por el centro, decidió modificar la estructura defensiva. La entrada de Gerald Taylor y el paso a una línea de cinco, según admitió, no produjeron el resultado que buscaba.
“A veces uno cambia porque cree que puede fortalecerse desde el fondo, pero no salió, la verdad no salió”.
El técnico también reconoció que la modificación afectó el funcionamiento del mediocampo y que los goles consecutivos de Curazao golpearon al equipo. Cuando se le consultó por las críticas y los pedidos de salida, evitó eludir su responsabilidad.
“En el primer tiempo el equipo hizo un gran desempeño; se trabajó en lo planteado para encontrar los espacios que ellos podían dejar. En el segundo empezamos a perder un poco la pelota y recibimos un par de pases filtrados a la espalda de los volantes, por la zona de Barahona (Carlos), que nos complicaban.
“Decidimos rearmarnos, entró Taylor (Gerald) y perdimos el mediocampo. Ellos tuvieron jugadores técnicamente muy buenos y los dos goles seguidos nos golpearon. A veces uno cambia porque cree que puede fortalecerse desde el fondo, pero no salió, la verdad no salió.
“Entiendo a la gente y estoy acá para trabajar. Hace cinco meses estamos compitiendo y estoy seleccionando. El primer tiempo salió; el segundo tiempo no me gustó y es responsabilidad mía. Hay que tratar de corregir cosas y pensar en el equipo del primer tiempo, para corregir lo que se dio en el segundo”.
Sobre la credibilidad de su proyecto, Batista afirmó que confía en su trabajo y recordó que la Federación lo eligió para dirigir a la Selección. Admitió, además, que pudo haber esperado más para hacer el cambio. Aunque Costa Rica regresó posteriormente a una línea de cuatro, ya no consiguió recuperar el juego que había mostrado al inicio.
“Confío en mi trabajo, en el día a día, y la Federación me ha elegido. Estoy mal, lógicamente. Con un resultado de 3-0, a veces uno intenta cambiar un jugador; quizá pudo ser un poco más tarde. Pero ellos hicieron variantes al filtrar pelotas y ese cambio de sistema no nos dio la posibilidad de seguir haciendo lo del primer tiempo.
“A veces pasa esto. Son momentos difíciles y hay que trabajar. En tres días tenemos otro partido. Uno entiende a la gente. La Selección viene de golpes duros y me quedo con lo que se hizo en el primer tiempo, que no fue malo. Me hago cargo y mañana estaré preparado para seguir trabajando”.
Batista explicó que buscaba cerrar los espacios que Curazao encontraba cerca de los volantes y que Jeyland Mitchell cubriera la espalda de la defensa. También se refirió a la permanencia de Carlos Mora en la cancha pese a un golpe: aseguró que el jugador fue consultado y respondió que estaba en condiciones de continuar. En el caso de Josimar Alcócer, indicó que decidió sustituirlo porque sí presentaba una molestia.
La elección de Abraham Madriz como guardameta titular respondió, según el entrenador, a la continuidad que ha tenido en su club. Batista señaló que Patrick Sequeira no venía jugando y que se inclinó por el momento actual del joven arquero.
La conferencia terminó con una pregunta de fondo: cómo levantar a un grupo que volvió a recibir un golpe duro. Batista habló de conversar con los futbolistas, reconocer los errores y trabajar en las correcciones antes del próximo partido.
“Estoy triste, estoy mal, pero hay que levantar la cabeza. El domingo hay una revancha”.
La explicación del entrenador deja clara su intención detrás del ajuste. También deja una realidad imposible de esquivar: Costa Rica tenía el partido bajo control, cambió su funcionamiento y terminó sin puntos.
“Aquí hay que asumir errores, hablarlos y ocuparse para corregirlos. Entiendo que fue un golpe duro, porque teníamos el partido controlado y tranquilo. Hay que hablar con los muchachos. A veces los procesos se dan de esta manera”.

